vida salvaje en África


Otros Animales de la sabana

Cebra de Hartmann

Nombre científico: Equus zebra hartmannae
Familia: Equidae
Edad: 20 años
Alzada Promedio: 1,50 metros (machos)
Peso Promedio: 280 – 335 kg
Hábitat: En las zonas donde se unen las montañas con las tierras bajas (piedemontes), se agrupan en manadas, alimentándose en ambas áreas de acuerdo a la disponibilidad de alimento. Dependen del agua.

Dieta: Pastos.
Preñez: 12 meses, con un único potrillo.
Vocalización: Mucho más bonito grito de alarma que la Cebra de Burchell.

La Cebra de Hartmann es una subespecie de la Cebra de Montaña que se encuentra en el lejano sudoeste de Angola y oeste de Namibia. La Cebra de Montaña de Hartmann, prefiere vivir agrupada en pequeñas manadas de 7 a 12 individuos. Son agiles trepadores y son capaces de vivir en áreas áridas y faldeos escarpados montañosos. Ha sido sugerido que es una especie separada de la Cebra de Montaña del Cabo, pero esto no está verificado por evidencia genética. Consecuentemente, fue solamente considerada una subespecie en el “Mammal Species of the World”.

 


Cebra de Burchell

Nombre científico: Equus quagga burchelli

Familia: Equidae
Edad: 20 años

Distribución geográfica: Sur de África.

Peso promedio: 175 – 385 kg

Hábitat: Sabanas y desiertos.

Dieta: Pastos y hojas.

Preñez: 350 días, 1 cría.

De entre todos los équidos salvajes, las cebras de Burchell son las únicas que no se encuentran gravemente amenazadas o extintas. Sin embargo, sus poblaciones han disminuido en las últimas décadas, sobre todo en el sur de África. La pérdida de hábitat y la caza ilegal son las dos principales amenazas a las que se enfrentan hoy en día. Asentamientos humanos en expansión y los cultivos agrícolas en crecimiento, están destruyendo sus hábitats y el bloqueo de sus rutas migratorias cíclicas. Esto causó la casi completa desaparición de las cebras de Burchell de Sudáfrica, Ruanda y Angola.

 

 


Cebra de Grévy 

Nombre científico: Equus quagga grevyi

Familia: Equidae
Edad: mas de 20 años

Distribución geográfica: Sur de África.

Peso promedio: 200 – 450 kg

Hábitat: Sabanas y desiertos.

Dieta: Pastos y hojas.

Preñez: 395 días, 1 cría.

 

La Cebra de Grevy es la mayor de las tres especies de cebras, con un peso corporal de hasta 450 kg. Las franjas en blanco y negro son más estrechas que en las otras dos especies de cebra, la cebra de la llanura y la cebra de montaña. La estructura social de territorios defendidos por machos sin relación estable entre los animales individuales, difiere de la estructura del harén con las unidades familiares típicas de las otras cebras. Después de un período de gestación de 13 a 14 meses, nace un único potro, que pesa unos 40 kg. Los potros son destetados después de 8 a 12 meses y alcanzan la madurez sexual aproximadamente a los 2 años de edad. La longevidad es mayor a los 20 años.

La población de cebra Grevy se ha reducido en un 50 por ciento en las últimas décadas hasta el punto de que solamente quedan unos 750 individuos maduros que viven en estado de libertad.

La caza por su piel en los años setenta podría haber contribuido a su declive pero además, esta reducción se debe también a la pérdida de su hábitat a causa del sobrepastoreo, la competición con el ganado y por la reducción de disponibilidad de agua, que son ahora sus principales amenazas.

En algunas áreas la caza continúa siendo su mayor amenaza mientras que los brotes de enfermedades suponen una amenaza adicional a la ya reducida población.

La cebra Grevy está legalmente protegida en Etiopía y salvaguarda en Kenia donde está prohibida su caza. En la actualidad las áreas protegidas sólo cubren una pequeña porción de su radio de acción, aunque estas podrían ser cruciales para la preservación de algunas poblaciones. Kenia ha desarrollado una estrategia nacional de conservación para las especies y la investigación y los esfuerzos de conservación basados en la comunidad local están siendo desarrollados en sendos países.

 


Jirafa

Nombre científico: Giraffa camelopardalis
Familia: Giraffidae
Edad: 20-25 años
Alzada Promedio: hasta 5,50 metros (machos) y 4.50 metrod (hembras)
Peso Promedio: 600 – 1900 kg
Hábitat: sabanas secas y terrenos boscosos de África.

Dieta: hojas de acacia y albaricoques silvestres, pero también brotes, frutas y otro tipo de vegetación.
Preñez: 457 dias, una cría (rara vez 2)
 

Originaria de las sabanas secas y terrenos boscosos de África, los mayores núcleos de su población en el presente se encuentran al sur y este del desierto del Sahara. Su distribución natural era más extensa, incluyendo del oeste del continente al sur del Sahara.

Habitan en áreas de distribución de aproximadamente 160 kilómetros cuadrados como promedio. Cuando éstas se superponen –lo que sucede con frecuencia- se forman asociaciones de hasta 25 individuos. La composición de estos rebaños  varía diariamente.

La JIRAFA ramonea más alto que cualquier otro mamífero, principalmente en busca de hojas de acacia y albaricoques silvestres, pero también brotes, frutas y otro tipo de vegetación. La lengua de la jirafa, así como su aparato digestivo adaptado, le permiten alimentarse con vegetales espinosos, los cuales digiere sin problemas.

La combinación de lengua, cráneo, cuello, región de hombros (zona pectoral) y patas delanteras, de largas proporciones, le posibilitan el gran alcance que tiene en el momento de ramonear.

Por lo general introduce ramas pequeñas a su boca, con la ayuda de su lengua, larga y flexible; a continuación echa la cabeza hacia atrás para rastrillar hojas entre los dientes de borde lobulado.

Con patas anteriores más largas que las posteriores, las partes delanteras de la jirafa son elevadas para facilitar el ramoneo. Posee unas extremidades delanteras especialmente largas y muy firmes. A veces son usadas como defensa: una patada puede matar a un león. Tanto el macho como la hembra poseen cuernos. Los cuernos son diferentes de los que se encuentran en otros mamíferos, ya que se forman como cartílago y se convierten en hueso desde las puntas hacia abajo y están cubiertos con piel. Los 2 a 4 cuernos distintivos, denominados conos óseos, están más desarrollados en los machos que en las hembras.

Entre las muchas características particulares de la jirafa, están los ojos y orejas grandes; un lomo en declive agudo desde los hombros hasta la rabadilla; patas tipo zancos con pies largos y pesados, y una cola delgada y larga con un penacho negro para espantar las moscas.

Se reconocen unas 9 subespecies de jirafas, según el patrón de la piel. La jirafa reticulada (G. c. reticulata), tiene manchas castañas intensas, de borde nítido, muy grandes, separadas por finas líneas blancas. Otras presentan manchas más pequeñas, irregulares, de borde borroso, que varían desde amarillas a casi negras, con mayor cantidad de color blanco entremedio. El diseño de cada ejemplar es constante durante toda su vida y puede ayudar a otras jirafas a reconocerla, aunque los colores tienden a variar con la estación y la salud. Las manchas se descoloran hasta llegar a ser blancas hacia los pies.

Los jiráfidos tienen una piel gruesa que los ayuda a protegerse de los depredadores. Como ramoneadores que son, poseen 2 o 3 dientes caninos lobulados únicos en su género, los cuales se pueden usar como un peine para arrancar las hojas de ramas pequeñas. También utilizan sus delgados labios móviles y su larga lengua negra (que puede llegar a extenderse 45 cm.) para recolectar hojas y brotes.

Tienen un estómago rumiante de cuatro cámaras, y su digestión es similar a la del resto de los rumiantes (toma un tiempo relativamente largo).

Se alimentan, beben y realizan otras actividades por la mañana o al atardecer, para lo cual ocupan aproximadamente 12 horas; el resto (estar de pie, como en la mayoría de los mamíferos ungulados) lo efectúa por la noche, y rumia al calor del mediodía.

Las hembras se aparean con machos locales dominantes, que han competido meciendo y entrelazando sus cuellos e incluso chocando sus cabezas. Esta actividad, conocida como «el combate de cuellos», es más un ritual de movimientos lentos que una lucha enérgica. Sucede principalmente entre los machos jóvenes y cuando llega uno nuevo al área. El ganador refuerza su éxito montando sexualmente a su rival derrotado. Sólo los machos de mayor nivel social pueden aparearse.

Los machos no son territoriales, pero una demarcación jerárquica se establece durante el «combate de cuellos». Las jirafas macho poseen un hueso extra en todo el cráneo que les proporciona refuerzo.

Las hebras, tras un periodo de gestación de 457 días, paren una cría (rara vez 2), por lo general en la estación seca. La madre da a luz de pie y el saco embrionario se rompe cuando el bebé cae al suelo. El recién nacido puede pesar hasta 70 kg y medir 2 metros de alto. Durante 10 a 30 días, la madre lo mantiene lejos del rebaño, y el destete tiene lugar a los 13 meses.

Los machos permanecen con la madre hasta que tienen un año o poco más. Las hembras se independizan poco antes de cumplir el año y medio. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 4 y los 5 años, y las hembras de los tres a los cuatro.

Los ejemplares adultos alcanzan un peso de 0,6-1,9 toneladas. Una hembra madura mide 4,5 metros hasta la punta de sus cuernos, mientras que el macho puede ser 1 metro más alto. Esta diferencia ayuda a que los sexos eviten la competencia por los alimentos, ya que utilizan diferentes niveles. El cuello con crin es el más largo que cualquier animal pudiera tener, aunque sólo tiene 7 huesos del cuello o vértebras cervicales, como la mayoría de mamíferos. El largo cuello alcanza una longitud de 1,6-1,8 m. La cola mide entre 78 y 100 centímetros.

Su gran altura la dificulta para beber agua, ya que debe extender las patas delanteras e incluso doblar las rodillas. Cuando está erguida, su corazón tiene que bombear sangre hacia arriba con una precisión enorme para alcanzar el cerebro; pero cuando baja la cabeza para beber, una serie de válvulas unidireccionales regulan la fuerza y el flujo sanguíneo con el fin de evitar daños cerebrales.

Sus principales depredadores son leones, leopardos y hienas.

Cuando existe amenaza de peligro, una jirafa huirá (sin dar una advertencia vocal) y podrá alcanzar velocidades de más de 50 km/h. Esta acción hace que otras que se encuentran cerca hagan lo mismo. Cambian directamente de caminar a galopar, porque sus largas patas y su cuerpo corto le imposibilitan poder trotar sin tropezarse.

Este hermoso animal se encuentra actualmente clasificado como de preocupación menor.